MUTISMO SELECTIVO
El mutismo selectivo de los niños: ¿un problema de comunicación?
El mutismo selectivo es un problema de inhibición del habla que suele comenzar en la etapa preescolar. El niño inhibe de forma selectiva la respuesta verbal con ciertas personas o en determinadas situaciones sociales, a pesar de no presentar ningún impedimento del habla. Uno de los muchos peligros de este trastorno es que el mutismo puede llevarles a actuar sin consultar primero con un adulto. Podrán, por ejemplo, desaparecer sin haberle dicho a nadie que se iban.
Estas son algunas de las características del mutismo selectivo:
1. Un trastorno de ansiedad. El DSM encuadra al mutismo selectivo en los trastornos de ansiedad y las fobias. Aunque se desconocen las causas, se cree que se debe a una mezcla de factores genéticos y ambientales. Puede comenzar por una timidez extrema y derivar en mutismo de forma progresiva, o surgir a partir de una situación estresante como una hospitalización, la separación de los padres, la pérdida de un familiar o cambiarse de ciudad.
El mutismo selectivo de los niños: ¿un problema de comunicación?
2. Un círculo vicioso. En algunos niños se produce casi como un vicio: al sentir ansiedad frente a alguna nueva situación el niño puede verse incapaz de hablar y el adulto que le acompañe irá a su "rescate" y contestará por él. El niño sentirá un alivio a corto plazo de su ansiedad y este comportamiento se verá reforzado. Y antes de que su padre o su madre se den cuenta, se ha convertido en un hábito para el niño hasta el punto de que ya no considerará que hablar sea una opción.
Elena Villa, psicóloga infantil, asegura que el mutismo selectivo no es muy habitual (su prevalencia se sitúa alrededor del 1% de la población infantil) y es más frecuente en niñas que en niños. Sin embargo, es un trastorno que preocupa a los expertos porque el 50% de los niños que sufren mutismo selectivo padecen también de algún otro tipo de trastorno de ansiedad, casi siempre una fobia social o un trastorno de ansiedad por separación.
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El mutismo selectivo es un problema de inhibición del habla que suele comenzar en la etapa preescolar. El niño inhibe de forma selectiva la respuesta verbal con ciertas personas o en determinadas situaciones sociales, a pesar de no presentar ningún impedimento del habla. Uno de los muchos peligros de este trastorno es que el mutismo puede llevarles a actuar sin consultar primero con un adulto. Podrán, por ejemplo, desaparecer sin haberle dicho a nadie que se iban.
Estas son algunas de las características del mutismo selectivo:
1. Un trastorno de ansiedad. El DSM encuadra al mutismo selectivo en los trastornos de ansiedad y las fobias. Aunque se desconocen las causas, se cree que se debe a una mezcla de factores genéticos y ambientales. Puede comenzar por una timidez extrema y derivar en mutismo de forma progresiva, o surgir a partir de una situación estresante como una hospitalización, la separación de los padres, la pérdida de un familiar o cambiarse de ciudad.
El mutismo selectivo de los niños: ¿un problema de comunicación?
2. Un círculo vicioso. En algunos niños se produce casi como un vicio: al sentir ansiedad frente a alguna nueva situación el niño puede verse incapaz de hablar y el adulto que le acompañe irá a su "rescate" y contestará por él. El niño sentirá un alivio a corto plazo de su ansiedad y este comportamiento se verá reforzado. Y antes de que su padre o su madre se den cuenta, se ha convertido en un hábito para el niño hasta el punto de que ya no considerará que hablar sea una opción.
Elena Villa, psicóloga infantil, asegura que el mutismo selectivo no es muy habitual (su prevalencia se sitúa alrededor del 1% de la población infantil) y es más frecuente en niñas que en niños. Sin embargo, es un trastorno que preocupa a los expertos porque el 50% de los niños que sufren mutismo selectivo padecen también de algún otro tipo de trastorno de ansiedad, casi siempre una fobia social o un trastorno de ansiedad por separación.
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